Un año comienza no por los designios del calendario sino por los relojes interiores que marcan los ritmos de nuestras vidas. Recuerdo que el siglo XIX se alargó hasta entrada la primera guerra mundial, hasta que la industria marcó su seña en la estética y el reagrupamiento mental de la gente metida en la vorágine de aquella enorme y descomunal trituradora de carne. El siglo XXI se asomó sobre la nube de polvo de las torres gemelas y acaba de ponerse andar con un negro sentado en la casa blanca.
Mis relojes anuncian otras horas. Los cambios interiores que me mantuvieron separado del blog comienzan a manifestarse. Necesitaba ajustar los mecanismos del alma y vivir en armonía con las estaciones. Dejar caer la nieve sobre el corazón es todo un espectáculo sobre todo cuando al derretirse crea riachuelos saltarines e indómitos que fluyen venas abajo. Y llegará el otoño envuelto en noticias insospechadas que se hoy hornean al calor de una época precipitada en casi todo. Pero hoy es invierno y hay placas de hielo y nubes grises, bufanda y comida caliente. La vida continúa aunque estemos en crisis. Continúa. Y eso es bueno.
lunes, 26 de enero de 2009
Continuación
Un año comienza no por los designios del calendario sino por los relojes interiores que marcan los ritmos de nuestras vidas. Recuerdo que el siglo XIX se alargó hasta entrada la primera guerra mundial, hasta que la industria marcó su seña en la estética y el reagrupamiento mental de la gente metida en la vorágine de aquella enorme y descomunal trituradora de carne. El siglo XXI se asomó sobre la nube de polvo de las torres gemelas y acaba de ponerse andar con un negro sentado en la casa blanca.
Mis relojes anuncian otras horas. Los cambios interiores que me mantuvieron separado del blog comienzan a manifestarse. Necesitaba ajustar los mecanismos del alma y vivir en armonía con las estaciones. Dejar caer la nieve sobre el corazón es todo un espectáculo sobre todo cuando al derretirse crea riachuelos saltarines e indómitos que fluyen venas abajo. Y llegará el otoño envuelto en noticias insospechadas que se hoy hornean al calor de una época precipitada en casi todo. Pero hoy es invierno y hay placas de hielo y nubes grises, bufanda y comida caliente. La vida continúa aunque estemos en crisis. Continúa. Y eso es bueno.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Feliz 2009
viernes, 31 de octubre de 2008
Mientras veo caer la lluvia
El extraño mundo de las causalidades logró el milagro de evitar que la honda expansiva del coche bomba de ayer en Navarra se llevara por delante la vida de muchas personas inocentes que realizaban labores de estudios en la Universidad atacada. La paz suele tener senderos muy raros pero la conciencia deja claro que ETA se encuentra fuera de lugar histórico, que su tiempo ya pasó y hoy el mundo se mueve sobre otros cojines y hablando de movimiento, 10 000 niños mueren de hambre diariamente en este planeta por la mala distribución de los recursos. Deja de ser este un asunto de izquierdas y derechas para convertirse en motivo de vergüenza y tristeza. Entre los muertos están los descubridores de futuras vacunas, los inventores de soluciones a problemas ambientales, héroes y pensadores, filósofos que cambiarían la faz del mundo, guías espirituales, maestros y muchos más que no lo serán porque el hambre pudo con ellos. Hay tanto que hacer aún ¿verdad?
domingo, 21 de septiembre de 2008
Adios verano, hola otoño
sábado, 20 de septiembre de 2008
Hambre
Me aterra la noticia aunque más o menos la esperaba. El hambre en Cuba ha sido sinónimo perpetuo de la economía socialista. Mala inversión la de confiar el papeo a los generales y a los coroneles bajo las órdenes de un comandante. No funcionó en Rusia soviética, ni en Europa tras la cortina de hierro, ni en China y Vietnam, ni en lugar alguno (pobres venezolanos, lo que les espera con Hugo) y por eso el entramado social de la isla no estaba preparado para el paso de dos huracanes tan devastadores. El caudillo enfermo dilata las soluciones, habla de evitar los ojos espías de los observadores para ayuda humanitaria y el hermanísimo se queja de la apatía que nota en la gente mientras promete soluciones de aquí a cinco años más o menos ¿y mientras qué se come? Hay fatiga en la sociedad cubana, hay balsas en plena construcción ocultas en rincones prestas a partir sin brújula hacia el Norte porque no hay esperanza, no hay fe ni confianza en las mismas frases de siempre, años tras años, como si la gente fuera tonta en su papel de teatro de opereta. Fidel debe odiar mucho a sus compatriotas cuando prefiere la tierra improductiva antes de cultivarla bajo la ley del libre mercado que tanto teme. Él no pasa hambre, ni su gente, el resto que se joda; típico de un tirano que ve el país como un enorme latifundio ocioso donde se sembrará allí donde el amo quiera y solo cuando quiera. Siento una pena enorme mientras el mundo sigue su rumba y su rumbo. Hasta siento un poco de remordimiento al abrir mi surtida nevera. Y no poder ayudar. Cuándo terminará esta pesadilla. Cuándo.
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