lunes, 26 de enero de 2009

Continuación

Un año comienza no por los designios del calendario sino por los relojes interiores que marcan los ritmos de nuestras vidas. Recuerdo que el siglo XIX se alargó hasta entrada la primera guerra mundial, hasta que la industria marcó su seña en la estética y el reagrupamiento mental de la gente metida en la vorágine de aquella enorme y descomunal trituradora de carne. El siglo XXI se asomó sobre la nube de polvo de las torres gemelas y acaba de ponerse andar con un negro sentado en la casa blanca. Mis relojes anuncian otras horas. Los cambios interiores que me mantuvieron separado del blog comienzan a manifestarse. Necesitaba ajustar los mecanismos del alma y vivir en armonía con las estaciones. Dejar caer la nieve sobre el corazón es todo un espectáculo sobre todo cuando al derretirse crea riachuelos saltarines e indómitos que fluyen venas abajo. Y llegará el otoño envuelto en noticias insospechadas que se hoy hornean al calor de una época precipitada en casi todo. Pero hoy es invierno y hay placas de hielo y nubes grises, bufanda y comida caliente. La vida continúa aunque estemos en crisis. Continúa. Y eso es bueno.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz 2009

Ahora que estamos a punto de cerrar un año y abrir otro, Covadonga y José Antonio te desean feliz navidad. Es bueno mirar un poco hacia atrás y hacer balance de lo que fue, a título personal, 2008. Observa con calma tus aciertos y errores, los pasos dados en la infinita dimensión humana que disfrutas y como tal plantéate nuevos derroteros para bien propio y de nuestro entorno. Sabemos que se avecinan tiempos aún más difíciles, que el paro y la incertidumbre es un tipo de lotería que nadie desea ganar. Por eso debes abonar el sagrado territorio de la espiritualidad y así equilibrar las fuerzas que ayudarán a sobrevivir en el mundo material que habitas. Alcanzar tus sueños es tarea propia. Las metas están en los manantiales del corazón; no pongas diques a la suerte, ni cortes el cauce de tus sentimientos, sé fiel a ti mientras escuchas las señales del alma, busca el silencio necesario para oírle, vete al espejo y sonríete, hazte un guiño de complicidad y lanza un beso. Quiérete mucho en este 2009. De muy adentro hacia fuera. Amate profundamente en la certeza de estar vivo en medio de tantos que se han ido. Por ellos, por los que no están y los que llegan, por la tierra, el viento, el agua y el fuego. Por la sabia memoria de los antepasados y los niños que abren sus ojos al mundo… se feliz. No como algo que debas mendigar sino como el derecho inalienable que te corresponde como ser de luz y paz en esta vida. Se feliz en los instantes maravillosos que el tiempo te regala, Se feliz cuando seas conciente de cualquier manifestación de la felicidad. Tómala con delicadeza, guárdala en tus lugares santos, consérvala para cuando desfallezcas y súbela a bordo porque 2009 está a punto de soltar amarras y tu estás sobre cubierta.

viernes, 31 de octubre de 2008

Mientras veo caer la lluvia

El extraño mundo de las causalidades logró el milagro de evitar que la honda expansiva del coche bomba de ayer en Navarra se llevara por delante la vida de muchas personas inocentes que realizaban labores de estudios en la Universidad atacada. La paz suele tener senderos muy raros pero la conciencia deja claro que ETA se encuentra fuera de lugar histórico, que su tiempo ya pasó y hoy el mundo se mueve sobre otros cojines y hablando de movimiento, 10 000 niños mueren de hambre diariamente en este planeta por la mala distribución de los recursos. Deja de ser este un asunto de izquierdas y derechas para convertirse en motivo de vergüenza y tristeza. Entre los muertos están los descubridores de futuras vacunas, los inventores de soluciones a problemas ambientales, héroes y pensadores, filósofos que cambiarían la faz del mundo, guías espirituales, maestros y muchos más que no lo serán porque el hambre pudo con ellos. Hay tanto que hacer aún ¿verdad?

domingo, 21 de septiembre de 2008

Adios verano, hola otoño

Pasó a una velocidad inusitada por causa del trabajo estival que no paró ni un minuto. La fatiga en ausencia de vacaciones es devastadora y el cabreo (que en buen cubano se llama encabronamiento) es enorme. Los días resultaron enanos a pesar de las horas de luz que siempre se agradecen. La cama fue mi centro y mi trono, lugar de refugio y abrazo tentador al amanecer que olía a carretera. Mi descanso no pasó de algunos espacios ganados al tiempo gracias a fiestas municipales, religiosas y nacionales que siempre aproveché para dormir o disfrutar el maravilloso encanto de no hacer nada. Junto al inefable calor de siempre y la salvadora cerveza dejé transcurrir las semanas y los meses en una cadena rutinaria y simple de subir y bajar del vehículo junto a paisajes diferentes. Sótanos sucios, fábricas en quiebra, granjas de cerdos, casas infectadas de bichos, depuradoras, inmaculados laboratorios, gasolineras, ambulatorios, almacenes oscuros y otros parajes de igual calaña en un círculo poco estimulante desde el sur de Girona hasta los dos Valles, al norte de Barcelona. Y aún así acumulé retrasos que provocaron peligroso estrés dado el carácter de cada tratamiento que puede llegar a ser de 15 minutos o 5 horas; cosa que mis jefes, en el colmo de la hipocresía, se niegan a entender en su viejo papel de explotadores por cuenta ajena para gloria de las arcas de la multinacional que me paga. Así que hoy amanecimos con el otoño oficial a todo trapo, frescor en el aire, nublado en grises, mar plomizo, aviones aterrizando por instrumentos, chubascos cargados de arena africana, coches sucios, mangas largas, miradas al cielo, playa vacía con típico paseante paseando al típico perro allí donde hace poco no había sitio para poner una sombrilla. Miro el armario y compruebo que la ropa del último invierno sigue en el lugar de siempre esperando la caída del mercurio que no demorará a su sita con el invierno. Ya hay ocres en las montañas y hojas sobre los lagos. Fin de un ciclo. Bienvenido el siguiente. Yo sigo aquí, más o menos como siempre aunque no tenga claro que será de mi vida a corto y medio plazo.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Hambre

Me aterra la noticia aunque más o menos la esperaba. El hambre en Cuba ha sido sinónimo perpetuo de la economía socialista. Mala inversión la de confiar el papeo a los generales y a los coroneles bajo las órdenes de un comandante. No funcionó en Rusia soviética, ni en Europa tras la cortina de hierro, ni en China y Vietnam, ni en lugar alguno (pobres venezolanos, lo que les espera con Hugo) y por eso el entramado social de la isla no estaba preparado para el paso de dos huracanes tan devastadores. El caudillo enfermo dilata las soluciones, habla de evitar los ojos espías de los observadores para ayuda humanitaria y el hermanísimo se queja de la apatía que nota en la gente mientras promete soluciones de aquí a cinco años más o menos ¿y mientras qué se come? Hay fatiga en la sociedad cubana, hay balsas en plena construcción ocultas en rincones prestas a partir sin brújula hacia el Norte porque no hay esperanza, no hay fe ni confianza en las mismas frases de siempre, años tras años, como si la gente fuera tonta en su papel de teatro de opereta. Fidel debe odiar mucho a sus compatriotas cuando prefiere la tierra improductiva antes de cultivarla bajo la ley del libre mercado que tanto teme. Él no pasa hambre, ni su gente, el resto que se joda; típico de un tirano que ve el país como un enorme latifundio ocioso donde se sembrará allí donde el amo quiera y solo cuando quiera. Siento una pena enorme mientras el mundo sigue su rumba y su rumbo. Hasta siento un poco de remordimiento al abrir mi surtida nevera. Y no poder ayudar. Cuándo terminará esta pesadilla. Cuándo.