Noche de viernes, noche… de viernes. Viernes Noche. ¡OH! La soñada noche de viernes: descanso, placer, distracción, esparcimiento, relajación, borrachera, bailoteo, sexo sin freno, risa, una peli de polis buenos y malos, Internet, mi familia de Miami por Messenger, webcam a tope, más tragos, cubatas van, cubatas vienen, móvil apagado, los amigos, un chuletón con cebolla, arroz y patatas.
Noche de viernes, noche… de…nada.
Mañana y pasado trabajo. Esta noche trabajo y solo descanso la noche del domingo para entrar a trabajar temprano el lunes pero. Soñar no cuesta nada. Quizá un viernes de estos se cumpla el oráculo de fin de semana. Así que manos a la obra y a trabajar que hoy es…Noche de Viernes.
viernes, 26 de octubre de 2007
Noche de Viernes
Noche de viernes, noche… de viernes. Viernes Noche. ¡OH! La soñada noche de viernes: descanso, placer, distracción, esparcimiento, relajación, borrachera, bailoteo, sexo sin freno, risa, una peli de polis buenos y malos, Internet, mi familia de Miami por Messenger, webcam a tope, más tragos, cubatas van, cubatas vienen, móvil apagado, los amigos, un chuletón con cebolla, arroz y patatas.
Noche de viernes, noche… de…nada.
Mañana y pasado trabajo. Esta noche trabajo y solo descanso la noche del domingo para entrar a trabajar temprano el lunes pero. Soñar no cuesta nada. Quizá un viernes de estos se cumpla el oráculo de fin de semana. Así que manos a la obra y a trabajar que hoy es…Noche de Viernes.
jueves, 25 de octubre de 2007
Lluvia
Mojas cada milímetro del día, Abasteces las ansias de los árboles y el césped, provocas incidentes en las calles y miles de plegarias a bordo de las naves que aterrizan en el aeropuerto luego de las turbulencias. Bienvenida seas querida. El cielo se quiebra y cae sobre nosotros. Gotas bailan en el parabrisas. El aire es frío y hace viento. Otoño y el Mediterráneo. Todo tiene su encanto. Tras las nubes hay un Sol cuidando de nosotros. No lo vemos pero está allí. Y seguirá luego de nuestra partida. Y de la lluvia.
miércoles, 24 de octubre de 2007
La Niebla
Ella está allí, soy yo quien sale a su encuentro mientras el sentido común afloja la presión del pedal de aceleración. Al principio es un tenue celaje que reduce la visión y tamiza la luz de la mañana. Luego, poco a poco, una pared color hueso envuelve mi vehículo a la vez que conecto el antiniebla. Veo con dificultad la escandalosa roja del tipo que viaja cien metros por delante. Reduzco y me acomodo en una postura instintiva de alerta relajada mientras miro los espejos y reconfiguro el sentido espacial de mi entorno y la velocidad.
Una sombra aparece de pronto y aprieto las pupilas, es un camión enorme y tan sucio que no se le ven las luces anticolisión, así que le dejo atrás con un golpe de volante y se pierde a mis espaldas.
Los helados ojos de siete satélites marcan la ruta en el navegador y en su pantalla me adelantan las curvas y las rectas entre las montañas. Frente al parabrisas sólo hay un caldo blanco y el arco de mis focos.
La niebla y yo nos conocimos allá por 1974 en un pueblo del sur de La Habana llamado Ceiba del Agua, más o menos por la zona de Caimito Guayabal, en el transcurso de los cuarenta y cinco días al campo que hacían en la secundaria básica.
Quedé tan fascinado por el encanto y misterio de la niebla que me convertí en un bicho raro del campamento al comprender que dentro de ella mis sentidos eran obligados a trabajar el doble dándome de regalo residual la certeza de nuevas sensaciones.
Luego, al pasar los años, pude reabrir encuentros esporádicos con sus vapores en mis viajes por medio mundo, aunque ninguno como el de las noches de invierno en Lausana, Suiza, cuando salía de madrugada por las calles vacías que rodean la iglesia de Sant Pedro en una de las alturas de la ciudad.
Allí me hice amigo de Fifí, una gata gorda, peluda y putísima que venía al banco donde dominaba una hermosa vista hacia el lago Lemán que aún hoy recuerdo con ternura y se agazapaba en el calor de mis piernas mientras jugaba con los ingrávidos copos de nieve. Dos extraños en la noche, dos especies distintas haciéndose compañía y hablando el lenguaje universal de la solidaridad. Aunque siempre sospeché que Fifí tenía un confortable y cálido hogar, agradecí en lo profundo su presencia en mis noches de insomnio y desarraigo en medio de la niebla helvética.
Por eso cuando ella se atraviesa en mi camino le hago la visita, apago la radio para “sentirla” y me siento abrazado y acompañado dejando a un lado el temor pero dándole la mano a la prudencia.
Unos kilómetros más tarde saltan a mi lado rayos tubulares de un sol que puja por entrar y casi puede. Es como un escenario preparado para una obra esquizofrénica. De esa breve guerra sale victorioso el astro rey. La niebla va cediendo a medida que enfilo por la carretera de Zaragoza dejando Lleida a un costado. Pongo quinta, apago luces, relajo cuerpo y alma, coloco un CD con algo de salsa y me pierdo, discretamente bajo el azul del día que es un niño con la carita rozada y el pelo ensortijado.
martes, 23 de octubre de 2007
Armide
Rugiéndole al frío y más denso que de costumbre, el motor impone su ritmo en este amanecer que no termina de nacer. La ciudad es un haz de oropel junto al mediterráneo que empequeñece por el retrovisor. La ruta del norte hace que me acompañen coches con matriculas francesas en esta noche que se vuelve malva minuto a minuto. Ya puedo relajarme al pasar el peaje y dejar atrás la histeria de los conductores barceloneses en su oficio de carros locos. Ahora estoy casi solo y la urbe es un recuerdo que se aleja. El desastre de los trenes de RENFE y el colapso de miles en busca de un medio para llegar al trabajo me hace recordar las paradojas del primer mundo, y eso que España es la octava potencia mundial, o al menos eso dicen.
Contemplo la hermosa Montserrat al amanecer y comprendo su aire misterioso de ángel tutelar recortando el cielo que despierta sobre el capricho de sus picos de dientes marinos. A sus faldas pequeños pueblos preparan el desayuno y la Cataluña profunda deja la almohada oteando en las ventanas cómo será el día de hoy. A falta de leña conecto la calefacción y la pequeña cabina se llena de tibieza y aroma de ambientador. Lejos queda C. guardando su perturbadora belleza bajo las mantas que aún retienen mi olor. En los altavoces suena la infinita ternura de uno de los actos de la ópera Armide con un coro mixto de hondo empaste con la voz de la soprano cantando en francés desde su pecho cargado de armónicos para paz y placer de mis guías que callados escuchan y miran hacia fuera.
La magia surge en esos instantes únicos cuando atravesando montañas partidas por la autopista leo las edades de la tierra en sus paredes con el creciente naranja que viene del oriente cual incendio estelar de un nuevo amanecer en este mundo y entonces doy gracias a todo y a todos por las cosas buenas que poseo, los dones que recibo y la alegría íntima y secreta que comparto en la humildad con los míos.
Y deseo de corazón que nadie muera hoy, que nada impacte contra mí sobre el asfalto, que los fabricantes de armas tengan gripe y se queden en casa, que los dictadores se depriman y los niños tengan un bocado en sus bocas, que mis padres vivan mucho y mi hermano encuentre calma definitiva, que Cuba duerma bien su madrugada y el etarra que está preparando su bomba equivoque los cables.
Una taza de café me espera en el recodo de la vía. Hago la pausa y saludo a un anciano que marcha al campo junto al nieto de a penas tres años. El ciclo continúa, la Vida continúa. Yo solo soy un grano es su playa. Un grano que espera la ola en la orilla sagrada de mi amor por Ella.
lunes, 22 de octubre de 2007
Algo se mueve bajo el agua
Turquía despliega tropas en el kurdistán iraquí. Sube la gasolina. En principio qué tiene que ver, pues yo qué se. El caso es que el barril sigue disparado y no es de cerveza. Suenan ráfagas que nadie escucha en la frontera de un conflicto que me queda lejos. La factura llegará de una u otra forma. El parlamento saca los tambores de guerra bajo el sereno cielo de Ankara. Serán los hijos de otros quienes saldrán al frente de guerra. Los niños de los políticos que atizan el fuego del infierno poseen extrañas dotes para desaparecer cuando llaman a filas. Siempre es igual. Mientras tanto un cromañón ibérico golpeó y pateó a una menor sudamericana en un metro. El debate, tras sacar al aire las imágenes del tipo, está en la calle. Bandas de chicos de Latinoamérica empañan el prestigio de los emigrantes honrados haciendo cagadas en los extra radios de las grandes ciudades para mayor crecimiento de la xenofobia y otras fobias. España es una balsa flotando sobre el mar y atada a Europa y dando pie en África. Aprender a convivir es, tal vez, una de las más difíciles artes inventadas por el hombre. Hay demasiada pereza en el ambiente y pocas ganas de mirar a los ojos al vecino. Si, carros de combate patrullan la frontera con los seguros quitados y el dedo en el gatillo pero aquí, en esta bendita tierra, a veces hay conflictos, pequeños e igualmente humanos, que terminan en dolor eterno y en huellas en el dañado sentimiento.
miércoles, 17 de octubre de 2007
Pequeño
viernes, 12 de octubre de 2007
Día de la Hispanidad
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