jueves, 19 de junio de 2008

¿Por qué?

1- ¿Por qué el pan de molde es cuadrado, si el salami, la mortadela y demás son redondos? ¿Quién tiene la culpa de esto, los panaderos? 2- ¿Por qué cuando te duele una herida, siempre llega alguien que te pregunta '¿te duele? eso significa que se está curando...' ¡¡fenomenal!!, en tres días vas a estar como nuevo'... 3- ¿Por qué en las películas de miedo siempre aparece una puerta cerrada de la que sale mucha luz por las rendijas? ¿Qué hacen los espíritus ahí detrás ¿¿¿fotocopias?? ? 4- ¿Por qué en las iglesias ponen pararrayos? ¿No las protege Dios? ¡Qué poca confianza! ¿¿no?? 5- ¿Por qué cuando llegamos a lo alto de una montaña nos ponemos las manos en las caderas? 6- ¿Por qué abrimos la boca cada vez que miramos al techo? 7- ¿Por qué se nos da por ir a la heladera cada quince minutos si siempre hay lo mismo? 8- ¿Por qué si nunca usamos la guía telefónica cuando las vemos apiladas en la puerta del edificio nos ponemos contentísimos y pensamos en agarrarlas todas? 9- ¿Por qué cuando nos sonamos los mocos abrimos el pañuelo y miramos lo que hay? ¿Qué esperamos encontrar? ¿¿¿Dulce de leche??? 10- ¿Por qué cuando nos cuelgan el teléfono nos quedamos mirándolo como si el teléfono tuviera la culpa? 11- ¿Por qué cuando nos llaman al celular sentimos la necesidad irrefrenable de ponernos a caminar de un lado a otro? 12- ¿Por qué cuando tiramos una carta en el buzón no podemos evitar mirar por la ranura para investigar qué hay dentro? ¿Qué esperamos encontrar? ¿Un cartero enano? 13- ¿Por qué abrimos los ojos cuando estamos a oscuras? ¿Qué creemos, que tenemos superpoderes? 14- ¿Por qué nos da tanta vergüenza quedarnos en medias cuando vamos a una zapatería? ¿Por qué en cuanto nos traen el calzado nos lo ponemos a toda velocidad? 15- ¿Por qué hay tanta gente que cuando come un helado de cucurucho, a la mitad, muerde el piquito de abajo? ¿No sabe que por ahí se le va a chorrear? 16- ¿Por qué cuando un aparato eléctrico no funciona no se nos ocurre otra cosa que apretar con más fuerza el botón de encendido? 17- ¿Por qué cuando alguien se va a poner gotitas en los ojos abre la boca de esa manera tan extraña? ¡Es colirio, no tequila! 18- ¿Por qué cuando agarramos una caja de medicamentos, por muchas vueltas que le demos, siempre la abrimos por el lado que no es y aparece el prospecto, ahí, doblado? 19- ¿Por qué cuando nos enojamos nos cruzamos de brazos? ¿Qué ganamos con ello? 20- ¿Y por qué cuando tenemos miedo nos metemos debajo de las sábanas? ¿Creemos que un cuchillo no las atraviesa? 21 - ¿Por qué miraste al techo al leer la pregunta 6?

martes, 17 de junio de 2008

Adios R.

Se fue con ese swing con que se van los buenos amigos, así, de pronto, sin ruido, ni pena, ni gloria. En su casa con la chica dominicana que iluminó sus últimos tiempos. Alemán de pura cepa, hijo del buen beber y mejor comer, habitante de puticlubes de lujo y trotamundo, R. decidió vivir la vida a su manera luego de una infancia de posguerra que marcó su existencia de mucho estudio y mucho trabajo hasta lograr un puesto cómodo y seguro en una multinacional que le permitió conocer España y sus peninsulares culos hasta caer varado a los pies de las hembras latinas que fueron su verdadera perdición. A veces tenía la impresión de haberse equivocado de país natal. Sentía y comprendía tanto a los sudamericanos que bien pudo ser embajador de la Unión Europea en cualquier sitio de allí y no dar la nota, bueno siempre y cuando no hubiera una despampanante morena dentro de su radio de acción de depredador nocturno. Ahora R. ya no está, se largó con su carga de recuerdos a ese lugar sin lugar que está más allá de las fronteras de la vida. Queda aquí en el recuerdo de nosotros y en la sonrisa inevitable al imaginarlo bebiendo cerveza en el cielo. Descansa en paz querido amigo. Fóllate cuanta difunta encuentres por allí, no le temas al sida y evita condones celestiales ya que nada tienes que perder, lo vivido está aquí, en el corazón de quienes te conocímos.

martes, 10 de junio de 2008

Huelga

La AP 7 vacía, piquetes de huelguistas con inocentes barras de acero apostados en las entradas y salidas de los polígonos industriales. Camiones parados en la frontera cual cacharros enormes e inútiles sin destino fijo y yo bajo la lluvia de junio buscando una gasolinera que funcione. Subo y bajo colinas entre El Valles y la provincia de Gerona. Visito los lugares surrealistas de costumbre. Fábricas cerradas por falta de género, obreros sin faena, autónomos sin beneficios. Las alas negras del paro flotando sobre las comarcas. Sólo me queda el pequeño mundo entre los relojes del salpicadero y el volante. Cristales me muestran ese otro mundo detenido por las huelgas del transporte. Adivino, luego del asombro, el rincón oculto de un paisaje que ocultaba el tráfico de los días pasados, la autopista es una cinta tranquila y apacible salpicada de azul niebla y nada puedo hacer sino esperar el fin del conflicto. Este es mi nuevo país y como tal ayudo a que siga adelante pero trabajo para una multinacional sin corazón que tiene dinero suficiente como para pasarse por el forro de los cojones los problemas de España y va a lo suyo a golpe de Visa en cada estación de servicio que quiera ponerme gasoleo. Ni la angustia de los clientes, ni la tibieza del gobierno, ni las protestas de toda Europa, ni la crisis de las hipotecas, ni el terremoto de China, la conquista de Marte o el fin del hambre en el mundo alteran los nervios de mis jefes. Por eso enfilo la AP 7 y me alejo de los piquetes de Montmeló que amenazan con partirle la cara al primero que no secunde el paro general. En casa me espera C. y esa es la mejor y única reivindicación que necesito para cerrar este jodido día.

domingo, 8 de junio de 2008

La crisis mundial

Me espera una semana infernal e incierta, nuestro gobierno, al que le pago impuestos y me aplica leyes, o sea, el español, habla de desaceleración y no de crisis. Que se lo cuenten a los rostros sombríos de los trabajadores que faenan en las industrias y negocios que visito cada día. La tensión se palpa en el aire pues no se llega a fin de mes y las sonrisas ya no salen tan espontáneas. El viernes pasado conocí a tres amigos nuevos en una masía perdida en los pirineos, se trata de un perro al que sus amos pusieron Google, a una burra llamada Cleopatra y a un avestruz con depresión luego de perder a su compañera sentimental. Allí habitan jóvenes exiliados de Barcelona. Personas que cansadas de la vida que propone la gran ciudad se marchan al campo y lo curioso es que cada vez conozco a más humanos que deciden el cambio de tren de vida. Viendo los cortes de carretera, la flota amarrada a puerto porque no tienen pasta para llenar los depósitos y la amenaza de que para el jueves comenzará a escasear la gasolina en las estaciones de servicio, da ganas de subir y quedarme con estos tres amigos y mandar al carajo todo esto.

No me descubras

Hace uno días atrás fue “descubierta” una de las últimas tribus perdidas en lo más profundo de la amazonía, un avión sobre voló la zona y los objetivos digitales captaron a un grupo de hombres de piel cobriza lanzando flechas al aire con ánimo de espantar esa ave que no era bienvenida. De pronto el siglo XXI se torció en un bucle del espacio tiempo y fuimos testigos de una escena propia de los primeros conquistadores españoles que se adentraron en lo desconocido. Allí, entre nubes, una máquina miraba el pasado desde el trueno de sus motores mientras en alguna capital sudaca o un despacho de cierta empresa multinacional descolgaban teléfonos para crear un plan de eliminación de aquellas gentes que están en la senda de las compañías madereras molestas a la hora de tener testigos de la deforestación. Pero supongamos que bajamos y hacemos contacto con esta tribu indígena, que somos recibidos cordialmente (lo dudo) y que comenzamos a charlar de nuestras vidas, ¿qué puedo contarles? ¿Qué su mundo está apunto de terminar? ¿Qué el mío peligra por la voracidad del consumo? ¿Que la era de la inocencia terminó hace rato y ellos son cifras a eliminar del software de los planificadores? Que solo son espejismos con taparrabos bajo el techo de paja de sus casas comunales. Pero si hablaran yo conocería de sus miedos y esperanzas, de la vida que late en la selva, del dialogo emocional con los animales, la tierra y los árboles; de la presencia tutelar del río que nace en un lugar incierto y sigue hacia sitios inexplorados por su raza. Me hablarían de sus censillas vidas y de La Vida. Creo que igual intuyen que su mundo está en tránsito hacia la oscuridad y se aferran al ahora en que viven entes de que ocurra la hecatombe. Saben que esas aves que brillan en el cielo son malos signos que pintan cruces blancas bajo el azul inalcanzable. Los viejos dioses del bosque y los espíritus gritan a su pueblo que huya, pero a dónde si cada vez hay menos espacio cubierto de verde. A donde ir, se preguntan. Yo también. Y no tengo respuestas. Solo un poco de esperanza en la cordura humana, no mucha, un poco nada más, ya saben que algo es mejor que nada.

jueves, 5 de junio de 2008

martes, 3 de junio de 2008

Caprichos

Sin importar la situación del país, muchos líderes cumplen con sus caprichos más costosos. Compran aviones de lujo, los cuales traen los accesorios más llamativos. Un claro ejemplo de esto es el presidente venezolano, Hugo Chávez. Tiene a su disposición un Airbus A-319 ACJ, con un costo de entre 45 y 66 millones de dólares. Cuando lo adquirió destacó que eso liberaría al antiguo Boeing "para que los pobres pudieran vacacionar con él". Fidel Castro también disfruta de un avión privado con todos los accesorios. Ordenó comprar en Rusia un Iyushin IL-96 que vale entre 55 y 60 millones de dólares. Por su parte, el líder de Libia, Muammar Kadhafi, posee un Airbus A-340 que cuesta entre 190 y 200 millones de dólares. Sus siete hijos también disfrutan de estos beneficios. Mientras, el presidente de Nigeria, Umaru Yar Adua, se traslada con un Boeing 737 BBJ de 40 a 70 millones de dólares. Además, posee una flota de más de una docena de aviones vip. Teodoro Obiang, líder de Guinea Ecuatorial, viaja junto a su familia en el mismo modelo de avión. Mientras, los habitantes de su país viven con un euro por día. Desde Egipto, su presidente Hosni Mubarak vuela en un Airbus A-340. Y Nursultan Nazarbayev, de Kazajistan, opta por un Boeing 757, el cual cuesta unos 120 a 140 millones de dólares. Gurbanguly Berdimujamedov también elige los Boeings. El modelo 767 le costó unos 160 a 190 millones de dólares, al líder de Turkmenistán. Según el diario Ámbito Financiero, la cabeza de Chad, Idris Deby, se mueve en un Gulfdtream II de unos 20 a 25 millones de dólares. Mientras que el líder del Congo, Joseph Kabila opta por un Boeing 727, de unos 30 a 35 millones de dólares. En fin, hay que joderse.